I
Desvelado
Ayer en la noche, pronuncie un verso,
Era sobre una mujer etérea.
Solo así se entiende, que fuera disperso
Y al despertar, solo su recuerdo conservara
Un verso, casi un poema por pronunciar
Alma mía, de joven desvelado
Junto a la ventana, a medio despertar
Viendo un cielo que se fue nublando
Ahora no tengo, ni verso, ni sueño,
Ni esperanza de volverlo a recordar
Pero mientras tanto ¡quien es tu dueño?
Y porque no te puedo olvidar
Ayer en la noche, pronuncie un verso,
Era sobre una mujer etérea.
Solo así se entiende, que fuera disperso
Y al despertar, solo su recuerdo conservara
Un verso, casi un poema por pronunciar
Alma mía, de joven desvelado
Junto a la ventana, a medio despertar
Viendo un cielo que se fue nublando
Ahora no tengo, ni verso, ni sueño,
Ni esperanza de volverlo a recordar
Pero mientras tanto ¡quien es tu dueño?
Y porque no te puedo olvidar
II
Perdición
Eres mi diosa inspiradora de vida.
Por ti, desangro a mis victimas.
Los lacero, los descuartizo, pongo sal en la herida.
Causo un dolor tan intenso, que surgen lágrimas.
Tu eres el todo, yo lo inexistente.
Vivo cada suspiro, muero cada respiro,
Me arrodillo a tu imagen desfalleciente,
Ahogado en la angustia que aspiro.
En cada sueño te busco desesperado,
Me angustio al perderte otra vez,
Y este sentimiento de sentirme abandonado,
No me dejara, ni siquiera en la vejez.
Perdición
Eres mi diosa inspiradora de vida.
Por ti, desangro a mis victimas.
Los lacero, los descuartizo, pongo sal en la herida.
Causo un dolor tan intenso, que surgen lágrimas.
Tu eres el todo, yo lo inexistente.
Vivo cada suspiro, muero cada respiro,
Me arrodillo a tu imagen desfalleciente,
Ahogado en la angustia que aspiro.
En cada sueño te busco desesperado,
Me angustio al perderte otra vez,
Y este sentimiento de sentirme abandonado,
No me dejara, ni siquiera en la vejez.
III
Aquellas muchachas
Aquellas muchachas
Aquellas muchachas que sueño tener
Tocarlas, acariciarlas, poseerlas,
Sin importar que ya tengan dueños.
Como aquellas mañanas que no piensan volver,
En que las observo, esperando amarlas.
Inventando mentiras, tejiendo engaños.
Poseyendo los cuerpos de perfectas creaciones,
Que sufren la espantosa agonía
De perder el alma inocente,
Disfrutando el éxtasis de variadas sensaciones.
Un ser humano que se pierde en su manía,
Confundiendo al hombre culto, con la bestia indecente.
Muchachas que ponen en relieve mi perversión,
Perturbadora belleza que inquieta,
Cuerpo que libera en mi cuerpo la pasión,
Labios que disfruto y me embelesan,
Y ojos que la lujuria despierta
En mis noches, que apenas comienzan.