sábado, 14 de agosto de 2010

La tumba de los dioses: Segunda parte.


La alegoría al diablo cojuelo.


Recuerdo que aquella noche me fue difícil dormir; aunque existe el rumor, de que personas de mi entera confianza, corrieron el rumor de que aquel día me encontraba profundamente dormida. Estoy muy segura que no me dormí tan profundamente, con ronquidos incluidos, como hacen creer.
Como sea, en esa desvelada noche, cuando el sueño se me negaba. Escuche unos pasos en el piso del corredor. Parecía como si le dificultara caminar en una pierna, de seguro usaba una muleta. Me hice la que dormía profundamente, puesto que podría ser uno de esos asesinos seriales que suelen pasar en las películas de terror.
-¡despierta niña, ya se que no estas dormida! -¿Cómo supo que no estaba dormida? ¿Cómo entro, si la puerta tenía seguro? ¿A quien le importa mis preguntas?
-¡se que tienes muchas preguntas en la cabeza, es una lastima que no te los piense responder! – la observe detenidamente (esa es una frase muy usada, cuando se quiere explicar que esta siendo observada en cámara lenta.)Y note que era una niña de mi misma edad, aunque con un bastón en la mano derecha. Decidí no preguntarle, puesto que sabía que no iba a responderme.
-¿has tomado una decisión? –pregunto mi misteriosa invitada, al mirar con detenimiento, note que cojeaba de una pierna.
-la verdad, no he tenido tiempo de tomar una buena decisión.
-entonces, tal vez un pequeño viaje te ayude a decidirte. -Se acerco al marco de la puerta (con cierta dificultad, por cierto.) y salto por la ventana. –dime niña ¿alguna vez sentiste como que volabas? Porque (literalmente) volaras por los aires.
-no se, ¿estas segura que no nos demandaran los huerfanitos del “Great Ormond Street Hospital”? –puse un pie sobre el marco de la puerta y me lance hacia afuera, esperando no estrellarme contra el piso.
-no te preocupes, la gravedad no nos afecta, los buenos católicos no creemos en las mentiras de Galileo. –me contesto, muy segura de si. – no te preocupes, esto es como montar bicicleta.
Hice el intento de volar, por suerte lo logre, si no, no lo estaría contando. –eres una persona muy extraña. Dime, ¿acaso eres un ángel, un diablo cojuelo o el fantasma de las navidades presentes…pero sin navidad?
Ella solo se digno a sonreír, luego me contesto: - te dejare con la duda.
Nos desplazamos como si fuésemos nadadores en una piscina. Fui observando las calles de la ciudad, con detenimiento: habían jóvenes drogándose bajo la sombra de oscuros callejones, la extorsión desmedida de policías corruptos, el miedo de los transeúntes en los dominios del hampa callejera. Al fin, mi misteriosa acompañante señalo una morada cercana.
-tapate los oídos, puede que lo que escuches no sea muy educado.- dijo mi guía escogida por la mano de la virgen.
-me estas diciendo que llego tarde del trabajo porque quiero, me paso la vida trabajando para ti y para la mocosa de tu hija y me lo pagas con reproches sobre la hora de vuelta a casa. Para que te enteres, vuelvo cuando me da la gana. ¡Ni tú, ni nadie puede controlarme! Necesito que…- gritaba el jefe de la familia, completamente fuera de si.
-cállate de una vez, me vuelves loca! No quieres venir a comer, pues no vengas, luego no esperes que yo te la caliente. –le reclamaba su esposa.
-¡ya me tienes harta con tus gritos!-expresó súbitamente, estaba bastante irritado aquel día.
Todo ese tiempo, nosotros los estuvimos observando desde el techo, (la forma como los observamos es un secreto) no solo a los adultos de la planta baja, también a sus hijos en las recamaras del segundo piso. Quienes buscaban ignorar la pelea, con su música a todo volumen.
-veo tu cara bastante decaída, ¿no deseas que regresemos a tu recamara?
-no, estoy bien, solo que es bastante raro observar la vida de otras personas. – le conteste.
-es por eso, que este es un don muy limitado. Imagínate lo que pasaría si este don lo poseyera alguna criatura natural o sobrenatural. No lo usaría, más que para fines lascivos, como mirar a las chicas cambiarse en clases de educación física. Pero creo, que esta casa ya te parecerá aburrida, mejor busquemos otro ejemplo. –Por diez minutos volamos de la ciudad, alejándonos de la zona residencial, volando a la zona mas marginada. –aquí es el lugar.
-¡la puta que te pario! Como me dices que no deseas tener relaciones conmigo. -Gritaba un hombre, el padre de una numerosa familia (muy numerosa, y en una sola cama), quien venia con unas copas de mas.
-tranquilo querido, vas a despertar a los niños. – Decía su esposa, en su afán por tranquilizarlo. –mejor aguántate hasta mañana. – de alguna forma, aquellas palabras, hicieron que sacara lo peor de el. Se quito el cinturón, y empezó a golpear con este a su esposo.
-esto es un tétrico espectáculo, ¿no crees? – La pobre mujer era golpeada, los niños lloraban desesperados y en la cara del padre, se reflejaba un sádico gozo.
-Si no te molesta, desearía volver a mi habitación, acabo de tomar mi decisión.
-¿Y cual es?
-Pienso realizar la misión que me fue encomendada. Si permitiera que el apocalipsis se realizara, esas pobres almas jamás tendrían tiempo de arrepentirse de sus acciones.
- bien, si asi lo deseas, te regresare a tu habitación.