El misterio mariano.
Hay cosas irreales que le suceden a cualquiera, algunos ni siquiera lo buscan. Puede sucedernos a cualquier hora y en cualquier lugar. Puede que, al abrir una ventana o al doblar una esquina te lleves una gran sorpresa, nunca se sabe que pueda suceder.
Aquella mañana cambiaria mi vida, de una forma insospechada. Me había despertado bruscamente por una extraña y dantesca pesadilla: una gran bola de fuego aplastaba toda la ciudad, mientras todo lo que alcanzaba a observar, ardía en llamas: edificios, arboles, autos, perros, personas. Caían cenizas de un cielo rojo sangre, mientras seres sin rostro hablaban en lenguas desconocidas.
No pude dejar de pensar en ese sueño tan extraño, aun cuando el día estaba tan hermoso. Los pájaros cantaban sus alegres trinos, el sol deslumbraba en un cielo de blancas nubes, las flores perfumaban los alrededores, mientras melosos adolescentes se besaban en pleno parque. Ni siquiera voltearon cuando mi perrita Nina paseaba por los alrededores del parque de mi localidad. (A mi mascota le gusta mucho pasear en las mañanas y yo necesitaba despejar mi mente).
Parecía un día más de mis largos nueve años, y así habría sido, si los vientos del oeste no trajeran el rumor de un sollozo de algún sitio cercano. -¿Quién podría ser? me hice aquella pregunta. Al parecer, venia del kiosco.
Una gran turba de personas rodeaba el kiosco; intente ver a quien rodeaba la muchedumbre, pero ellos eran más altos, así que subí a una banca del parque. Cual fue mi sorpresa, la mujer que se encontraba sollozando, era la mismísima Xhunaxi María Guadalupe del Rosario, aunque su nombre completo es: Xhunaxi María Guadalupe del Rosario Fátima paloma Lourdes Lorena de la sagrada concepción de Jesús, patrona de México y sus alrededores. Por largo tiempo fue prohibido mencionar su largo y honorable nombre, bajo pena de excomunión.
Una avalancha de extraños me alcanzo hasta la banca, hundiéndome hasta el interior de la aglomeración. Largo tiempo luche contra voluminosos glúteos y velludas piernas, mas mis esfuerzos fueron inútiles. Entre empujones termine del otro lado, junto a la Madonna.
-pequeña Ceci ¿tu también buscas consolarme? –pregunto al ver que me encontraba a su lado, seco sus lagrimas y me sonrió. Seria una hipocresía decir que mis acciones fueron conducidas por una buena intención, en realidad intente escabullirme a la tienda, a comprar alguna golosina.
–no, bueno, es solo que me parece extraño. Generalmente solo aparece tu silueta en las paredes, arboles, abolladuras de auto y panes untados con cajeta. Se nos hace raro que te presentes, hace milenios que no te veíamos en persona.
-oh, es cierto, si supieras todo lo que sufro. Mi matrimonio va en picada y todo ha empeorado este último siglo. Ahora mi esposo (por la ley de dios, no por la civil) se ha olvidado que existo, esta todo el tiempo leyendo profecías apocalípticas y literatura latinoamericana.
-bueno, eso no suena tan mal, todos necesitamos relajarnos de vez en cuando.
-pero lo suyo es una obsesión y me temo que termine en una catástrofe. Como si comenzara en don quijote y terminara en cien años de soledad. –me respondió, con su típica grandilocuencia. – por supuesto, no todo esta perdido, si alguien lograra convencer a mi marido, de que esta tomando la decisión equivocada.
Hago un paréntesis, pues supongo que muchos no habrán entendido la mitad de las dulce palabras recién mencionadas, aun cuando se declaren guadalupanos. Lo que la madre de todos los mexicanos quiso decir fue, que así como un pobre y ordinario hidalgo se volviera loco, así también un dios, (el mismo encargado de crear el universo en siete días) es capaz de volverse loco por leer profecías y literatura latinoamericana, imaginen que horrores estará pensando, después de leer el final de “cien años de soledad.” organizar la destrucción de sus criaturas seria lo primero en su mente…bueno, tal vez este exagerando un poco.
-Eso se escucha complicado, siento pena por el tonto que se medirá contra tremenda universalidad.
-si, yo también estoy pensando que tu harías un gran papel. -¿acaba de decir, lo que pienso que acaba de decir? Díganme que no fue así.
-¿yo? ¡Pero! ¿Porque yo? Hay muchos que podrían hacerlo mucho mejor.- ojala que fuera broma. Yo nunca he escuchado que envíen a otras niñitas a misiones tan arriesgadas.
- créeme, yo se el por que de esta decisión, se muy bien lo que hago.-esas palabras me convencieron de que no era broma. –entiendo que la noticia te halla tomado de sorpresa y necesites tiempo para asimilarlo. Te daré esta noche.
-pero, no creo que pueda decidirme en una noche.
-entonces, enviare a alguien para ayudarte. – hasta ahí quedo nuestra conversación sobre el fin del mundo. Quise sacarle el nombre de mi misterioso visitante, mas me fue imposible, lo máximo que logre fue que habláramos de cosas de chicas, que por ser cosa que no viene al caso, no será reproducido en esta narración.
Nos separamos al fin, cuando ya el sol se ocultaba, ella tomo rumbo hacia su casa y yo hacia la mía. Mientras me retiraba, iba pensando: ¿Qué pensaría mi familia, si supieran que la razón de mi tardanza, era que la virgen me hablaba?
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Esta es la primera parte de mi proyecto de novela. una divertida sátira sobre religión catolica.
prometo que iré subiendo los siguientes capítulos una vez por semana.